martes, 26 de julio de 2011

Vacaciones

Cogemos la maleta y la llenamos de por si acasos, un montón de ropa para dejar vacío nuestro armario, como si tratásemos de llevarnos nuestra vida también a este descanso cuando realmente, lo que necesitamos es todo lo contrario.

Y montamos en el coche con la mente en blanco, pensando en nuestro destino, sin echar cuentas de todos los kilómetros que nos quedan por hacer, de todas las canciones que iremos cantando, de cada limite que vamos atravesando.
Sin pensar en nada más que en seguir avanzando.

Y por fin llega el momento de apagar el Aire Acondicionado, bajar las ventanillas y disfrutar del olor a sal, sentir en nuestra piel la humedad de la playa y desear bajar a que nuestros pies sientan también la arena mojada.

Vacaciones, que bonita palabra.

Karol Conti.

Un abrazo, hasta mi vuelta.

domingo, 24 de julio de 2011

Pastillas.

Alguien ha estado jugando con mis pastillas.
Reconozco que son tan parecidas que no es difícil confundirlas, pero ahora mismo debería estar sonriendo, convencida de que todo es posible y sin embargo, he tenido sobre dosis de realidad.

He cogido las pastillas sin mirar, casi por rutina y al dar un sorbo del vaso medio lleno de mi mesilla, he caído en la cuenta de que esta vez, está medio vacío.
Es tan fácil creer que no tendré suficiente, que ya empiezo a sentir los efectos de la deshidratación en mi mente.

Intento buscar alguno tipo de antídoto escribiendo unos versos que, como mi vaso, me parecen tan vacíos sin esa dosis de optimismo...

Sin duda alguien ha desordenado mis pastillas esta noche.

Karol Conti.

De ti, de mi, de lo nuestro.

Llego a casa y dejo las llaves sobre la mesa, mientras busco la manera de llegar a ti.
Las palabras a veces son suficientes para sentirte tan cerca que duelen si no encuentro la manera.

Llego tras intentar perderme en el camino, tras desear encontrarme en alguna calle contigo, tratando de cambiar el sentido de un paréntesis, convencida de que no me dejas, de que puedo, pero sintiéndome incapaz de cambiar ese verbo en tu cabeza.

Me siento en el sofá intentando que la música me lleve de viaje a algún rincón donde las historias no hablen de ti, de mi, de lo nuestro.
Me pregunto que es esto qué tenemos y por qué es tan difícil para ti cerrar los ojos, si ya hace tiempo que no puedes dormir.

Cojo el cuaderno que siempre espera leer mis sentimientos y te escribo una carta que nunca te daré. Palabras que se transforman en sueños y que a veces se me escapan cuando te dedico algún verso.

Apago la radio porque todas las canciones me hablan de ti, de mi, de lo nuestro.

Karol Conti.

sábado, 23 de julio de 2011

Ni una palabra

- ¿Has entendido algo?
Sonreí mientras confirmaba que no era la única.
Hablaba rápido y atropellado, como si tuviera tantas cosas que decir que le faltara tiempo.
Giraba la cabeza de lado a lado, nervioso, como si se escondiera de alguien.
Intenté concentrarme sólo en sus manos. Las agitaba como si fueran una parte importantísima de su discurso, ¡Que pena no conocer su lenguaje!

No lograba entender ni una sola palabra de lo que me decía, y la gente de alrededor no me servía de ayuda, pero, me gustaba tanto el timbre de su voz, me gustaba tanto ver como hablaban sus manos. Era difícil de explicar como siendo consciente de que no íbamos a entendernos, me quedaba paralizada, sumergida en sus palabras.
En silencio seguí escuchando.

Cuando se dio cuenta, dejo de hablar intimidado por la forma en que le miraba.
Sus manos se posaron en la mesa y yo desvié mi mirada hacia ellas.
Tras unos segundos de duda, y sabiendo que no tenía nada mas que perder, cogí entre mis manos las suyas y le susurré mi nombre.

Karol Conti

(Para M.F)

viernes, 22 de julio de 2011

Sin argumentos.

¿Y si golpeara la mesa con más fuerza?
Consciente de que no tenía nada que perder, me limitaba a esperar sentada mientras el resto exponía sus quejas.
No me daba miedo explicar mi posición, ni siquiera me preocupaba que pudieran no entenderme. No se trataba de eso. Simplemente estaba convencida de que los hechos terminarían hablando por sí mismos. No creía que necesitaran defensa.

Pero aquel hombre, se levantó haciendo chirriar la silla. Tenía un montón de documentos, años de estudios recogidos en folios Din-A4, frases sin sentido, datos que no dejaban de ser más que números. Millones de estadísticas con las que se sentía capaz de ganar a cualquier otro argumento.
Me daba rabia que el resto se dejara engañar pero yo no tenía datos con los que demostrar nada.
¿ Y si golpeara la mesa con más fuerza?

Comencé entonces a garabatear algo en mi cuaderno.
Era una de esas reuniones en las que en cada sitio alguien ha dejado un botellín de agua, unos bolis, un cuaderno de 4 folios con el logotipo del local donde se celebra y un par de caramelos de piña.
Dejé de escuchar a aquel hombre, convencida de que no me haría cambiar de opinión, pero con la sensación de que el resto, ya estaba convencido, y me dediqué a mirarte sin decirte nada.

En silencio, y aprovechando una pausa para almorzar, abandoné la reunión. En mi lugar dejé una nota.

“Podría golpear la mesa llena de ilusiones y con todos mis argumentos, podría levantarme haciendo caer mi silla contra el suelo, podría hablaros de versos y pensamientos, no soy de números pero creo que las estadísticas están para romperlas, eso lo sé de hace tiempo”.

La votación, la gane yo. Sigo pensando que no necesito argumentos.

Karol Conti.

miércoles, 20 de julio de 2011

Basado en un hecho real de imposibles.

La ausencia en aquella farola de cadenas rotas en el suelo, me hacía dudar sobre si había ido a trabajar en bici. Hacía días que no dormía mucho y la verdad es que la cabeza me daba vueltas en todos los sentidos.

Intenté recordar donde la había dejado, un repaso rápido a una mañana en la que, de nuevo, sentía que me faltaban horas de sueño. Recordaba el aire despertando mi cara y el suelo mojado por la lluvia, recordaba ese olor a campamentos, ese olor a tierra mojada. Respiré hondo al caer en la cuenta.

¡Me habían robado!

Creí ver a un muchacho montado sobre ella y corrí intentando alcanzarla. Corrí llena de esperanzas, como si algo me hiciera confiar en mis escasas posibilidades.
Pero una vez más, como en tantos sueños, pierdo las ilusiones y sin aliento caigo al suelo.

Después, papeles y facturas. Comenzaba entonces una tarde que se antojaba triste. Decepcionada y sin ganas de ver el lado positivo a ninguna de las historias que en esa sala se encontraban, apareció alguien que me demostró que, los imposibles también existen.

En comisaría, y esperando como si fuera mi regalo de navidad, estaba mi bici.
- Por cierto ¿Me he acordado de darte las gracias?

Karol Conti.
(B.L)

martes, 19 de julio de 2011

Si fuera verdad.

Demasiadas palabras.
Salí de aquel bar convencida de que había hablado demasiado.
Mi miedo a no parecer interesante y asesinar esa complicidad que crecía desde el primer día, me habían arrastrado a parecer una locutora.
Pese a todo, en la oscuridad de mi cuarto, sonreía ahora recordando que, cada noche, duermes escuchando la radio.
Me imaginaba entrando de puntillas a tus sueños, quizá compartiendo una siesta en alguna isla perdida, quizá tumbadas mirando las estrellas que tu tanto dominas.

Ensimismada en mis pensamientos, mezclando realidades con sueños, desdoblé una servilleta, en ella se leían unas líneas que escribí en aquel bar aprovechando tu ausencia.

"Y si fuera verdad que podrías enamorarte de mí,
y si no hay nada imposible y los sueños están para cumplirse.
Y si fuera verdad que nunca es demasiado tarde,
y sí solo con dejarse llevar dejásemos de ser cobardes.
Y si fuera verdad que existe un alma gemela,
y si tú ya has tenido la suerte de conocerla.
Y si fuera verdad que cada noche me dejas entrar en tu isla,
y si vivimos fuera de los sueños esto que juntas tenemos".

Sin duda, una vez más, he hablado demasiado.

Karol Conti.
(B.L)

lunes, 18 de julio de 2011

Cristales contra el suelo.

Porque con lo que me matas te sigo queriendo y soy incapaz de odiarte,
he llegado a la conclusión de que jamas dejaré de amarte.

Me levanto de la mesa tras pegar un último trago a ese café que intenta darme la energía suficiente para encajar un nuevo día, y abro la ventana buscando la manera de que el sol caliente mi alma.

Te quiero y con tanta fuerza que hasta duele, pero pese a que este es mi mayor castigo, no imagino una vida en la que no estés conmigo.

El vaso, se tambalea en la mesa mientras mi cortina deja que el viento sea quien la mueva. Sin poder hacer nada, paralizada, deseo que el vidrio cese en su intento de romperse en pedazos contra el suelo. Mis pensamientos se enredan con la cortina mientras yo simplemente espero.

A veces siento que no soy capaz de seguir con esto, que muero lentamente mientras que mi alma solo puede quererte.

Y entonces, mil pedazos de sentimientos estrellados como cristales en el suelo.

Karol Conti.

( Para F.S)

domingo, 17 de julio de 2011

Tr3s Palabras.

Y esas tres palabras me rompieron el corazón.
Llevaba tiempo esperándolas pero tomaron tal fuerza saliendo de su boca que nada pude hacer por impedir que se clavaran como alfileres de acero diréctamente en mi pecho.

Y el dolor fue tan grande que dudé por un instante que pudiera quedar algo dentro de mi que no hubiera estallado en pedazos. Como si aquellas tres palabras hubieran sido capaces de detonar cada uno de los rincones de mi, ya entonces, desorientado cuerpo.

Y tras un silencio eterno en el que mi única misión era recuperar mi aliento, pronuncie tres palabras intentando participar también en esta lluvia de fuego.

"Aun Te Quiero"

Karol Conti.
( Para M.F)

sábado, 16 de julio de 2011

Ascensos y descensos.

Demasiado pronto.
Decidió no hacer conjeturas, reprimir su entusiasmo.
Habían sido cuatro días de autentico frenesí, cuatro días en los que, para que negarlo, había vuelto a sonreír.
Pero era momento de parar, de pisar el freno.
Subir aquella colina tan rápido no iba ha hacerle alcanzar el cielo, y sin embargo, temblaba con solo pensar en el descenso.

Demasiado tarde.
Como un montañero en plena excursión, sin cobertura y con la extraña sensación de no ser capaz de construir esa antena con aquella lata de patatas, decidió montar el campamento.
No era el momento de seguir subiendo y desde luego era ya tarde para iniciar el descenso.

El emplazamiento permitía ver todo el valle, la inmensidad de un bosque iluminado por el cálido atardecer de un mes de Julio. Pero permitía también, sentirse tan cerca del cielo, tan cerca de alcanzar la cima, que se convertía en una tentación inevitable.

Karol Conti.

viernes, 15 de julio de 2011

Sacudidas

Pero algo más se agitó en mi interior haciendo temblar cada cimiento de mi para entonces, estable existencia. No era una simple coincidencia, no era un simple temblor de tierra.

Aquello que se colaba en mí de una manera inexplicable me sacudió con tanta fuerza que no sólo yo fui consciente de ello, sino que aquel vaso que sujetaba mi desayuno se derramó y murió en el suelo.

Hacia tiempo que todo era tan previsible como cómodo, me sentía feliz, completa sin necesitar nada más.
Quizá todo esto era una simple sacudida, un terremoto tan pequeño que pese a hacer tambalear mi tan preciada estabilidad, no dejaría consecuencias.
Quizá se trataba de una replica de algún otro movimiento que ya estaba controlado.
Quizá no había que darle más importancia, ya había pasado y el día me dejaba otra vez la tranquilidad de mi casa.
Tumbada sobre mi cama, aun con la extraña sensación pero convencida de que ya había cesado todo, seguí elaborando suposiciones. Quizá...
Y de nuevo una sacudida.

Karol Conti.
Para B.L

jueves, 14 de julio de 2011

Mariposas y destinos

Deja que se pose la mariposa en ti.
Si te detienes el tiempo suficiente podrás comprobar que no hay nada más agradable que las caricias de sus alas sobre tu brazo. Como una de esas tardes de cosquillas en el sofá en verano.

Si permaneces inmóvil, lograrás que la mariposa se sienta segura, parte de ti.
Entonces, tras una leve caricia, abandonará tu piel, siendo parte de ella. Podrás comprobar que su vuelo transporta todos tus pensamientos, que se detiene el tiempo.
Si esto ocurre, no olvides mi secreto, su vuelo marcará el camino que deberás seguir.
Ella será tu guia hacia tu destino cuando estés perdido.

Karol Conti

Para M.F

miércoles, 13 de julio de 2011

Enamorado!

El joven tardo menos de lo que esperaba en recuperar el conocimiento. Llevaba sólo unos segundos en el suelo, pero ya había varias personas a su alrededor.

Aun conmocionado cayó en la cuenta de que le dolía muchisimo la cabeza, trató de levantarse pero unos brazos robustos se lo impidieron, muchacho, debes permanecer quieto.

Desde el suelo y sin mediar palabra trato de reconocer el resto de su cuerpo, no recordaba que había pasado.

Podía mover las piernas, y no le dolían las rodillas asi que estaba casi seguro de que no había sido una caida. Solía andar rápido y sin pensar donde pisaba, pero parecia que esta vez, no habia sido la causa.

Ultimamente andaba algo despistado, perdido en una ciudad nueva. Así que esa mañana había decidido salir a dar una vuelta, eso si que lo recordaba. Quería hacerse una idea de como iba a ser su nueva vida, tiendas, parques, calles, gente... todo era nuevo para el y en cierto modo le daba miedo.

Ahora estaba en el suelo y no lograba recordar como había llegado a esa situación.
Alguien le puso una sudadera debajo de la camiseta, - necesita ir incorporándose, esto le sentará bien. Un chico joven y de aspecto deportista se abría paso entre la multitud que formaba ya el círculo abriendo el tapón de algún refresco.

Al incorporarse para dar un trago, su mirada se posó en aquel banco donde una mujer le miraba preocupada, y entonces comprendió todo.

Se había enamorado.

Karol Conti

lunes, 11 de julio de 2011

Mes de Mayo.

Abrí la ventana dispuesta a tomar el aire necesario para dar el paso.
No quedaba nada y las cenizas de esa relación, volaron por el cuarto con la suave brisa de un mes de mayo.
Ella no era consciente de que hace tiempo, las cosas no eran igual que antes, quizá su empeño por conservarlo le cegaba, y esta vez, lloró incapaz de impedir que los restos volaran a través de la ventana.
Desde allí arriba, puede ver como aquellos momentos trazaban un camino de recuerdos hacia el pasado y ella comprendió entonces, que lo nuestro hacia tiempo que había terminado.

Las cajas amontonadas en la puerta y junto a una ventana que me empeñaba en dejar abierta, se fueron acumulando con el paso de unos días que me daban la razón en cada una de mis conclusiones, no había terceras personas pero si millones de razones.

Una de esas razones, tuvo nombre y se convirtió en un sueño para cada una de mis noches, en una ilusión convertida en realidad como los espejismos en un desierto. Quise creerme el cuento, quise que ella dejara que yo se lo contara, y quizá dejó que alguna vez mi voz narrara esa historia que yo estaba dispuesta a creer.

Karol Conti

domingo, 10 de julio de 2011

El secuestro

- " Si me tratas bien no gritaré"
Era mucho más de lo que jamás hubiera pensado escuchar.
Llevaba tiempo preparando el golpe, estudiando a mi víctima, pequeños contactos cotidianos que sin duda habían pasado desapercibidos.
La elección no había sido aleatoria, quizá tampoco premeditada, sólo una cuestión de suerte, una de esas coincidencias que defienden los que no creen en el destino.

Estaba resultándome más fácil de lo que parecía hasta que caí en la cuenta de que había pasado por alto un detalle tan importante como el mismo secuestro. El rescate.

Empecé a pensar en él. ¿Qué esperaba conseguir con el secuestro?
Estaba claro que mi objetivo no era otro que el mismo secuestro, y no, no quería rescate, no me gustaba la posibilidad de cambiar aquella oportunidad por dinero ni por cualquier otra cosa.

Sin tiempo para más, me dispuse a ello. Era el momento, no habría otra oportunidad... abrí la puerta y me dio miedo forzar la situación, no era lo que quería, no pretendía conseguir los efectos de "Estocolmo" ni de ningún otro síndrome, por lo menos no de uno tipificado como tal.

Dispuesta a abortar mi misión me di la vuelta junto a la puerta. Desde dentro y con la voz aun temblorosa ella me hizo cambiar de opinión.

- " Si me tratas bien, no gritaré"

Karol Conti.
Para B.L

sábado, 9 de julio de 2011

Arriesgar.

Me has robado el sueño, y lo peor de todo es que tu tampoco estas haciendo un uso efectivo de él.
Las vueltas en la cama ya superan a las de mi reloj cuyo tic tac no deja de susurrarme tu nombre.

Me has robado el sueño y te imagino dibujando los tuyos a partir de los mios.
Sin arriesgar, siguiendo el boceto como si tuvieras algo que perder, tú que me lo has robado todo.

Arriesgar...
Parece divertido. Me he puesto los patines sin importarme no saber patinar, me he deslizado por la nieve sin saber esquiar... y desde luego, amar sí que se amar...
Arriesgar.... parece divertido.

Karol Conti.

viernes, 8 de julio de 2011

Cobarde.

- ¿ Y eso es porque me quieres ?

Formule la pregunta confiando en que quizá me estaba equivocando y había invertido el orden.
Me gustaba la idea de que me quisiera por alguna razón inexplicable, como en las películas, un amor de esos que, desde pequeña ansiaba vestida de cenicienta, esperando a un príncipe capaz de ver en mi algo que todos los espejos del mundo se empeñaban en esconder.

Pero no, esta vez era una simple excusa, un "no es por ti, es por mi", un " lo hago porque Te Quiero".

-¡Cobarde!

Esta vez no había manera de darle vueltas a aquella frase que, paradójicamente, no dejaba de darlas en mi cabeza.

- ¿ Y todo esto porque me quieres ? ¡ Cobarde !

Después, sólo un portazo rompió el silencio.

Karol Conti.

( Para Marta, ahí tienes tu frase)

jueves, 7 de julio de 2011

19:00

Y aqui me encuentro en la oficina esperando a que el reloj de las 19:00.
Como si esa hora marcase el inicio de mi vida.
Pero realmente no es mas que un recreo, una pequeña libertad antes de volver a esta exclavitud no abolida.
Las siete, como los siete pecados, como los siete enanitos, siete novias para siete hermanos, siete días de la semana, que para mi sólo empiezan a las siete, cuando por fín soy libre.

Vuelvo a mirar el reloj, bostezo y me entretengo mirando la pantalla de mi ordenador... es verano y hay tan poca gente aqui dentro...

Karol Conti.

miércoles, 6 de julio de 2011

Deja vú

- ¡Esto me recuerda a algo! era una especie de deja vú, pero estaba convencida de que ya había vivido algo parecido, de que ese sentimiento ya habia sido parte de mi.


Comencé a darle vueltas a mi cabeza, primero en el sentido de las agujas del reloj, que desde luego poco sentido tienen más que el de recordarnos que se nos escapa el tiempo, y después en el sentido contrario, quizá buscando la manera de alcanzar ese recuerdo.


No cabía duda de que algo en mí había estado ya en contacto con esta realidad. Pero ¿ Cuándo?Imposible recordar el momento.
Asi pues, me encontraba apunto de marearme entre mis recuerdos y sin encontrar el motivo por el que esta situación me resultaba extrañamente familiar.


El olor de su cabello, el roce de las sabanas, hasta los dibujos que trazaban las persianas en su cuarto aun en penumbra… todo formaba parte de un pasado que me parecía haber vivido ya, pero que en cierto modo era tan nuevo como real.


Dispuesta a olvidar esa sensación abandoné la cama y comencé un día en el que, todo, absolutamente todo, me recordaba a algo que quizá hace tiempo que he olvidado.



Karol Conti