sábado, 1 de diciembre de 2012

Ventana abierta.



A veces me entretengo mirando por la ventana, sé que no es algo especial, que cuando llueve todos en clase corren a mirar como rebotan las gotas en el asfalto y como se llena toda la calle de charcos. Pero lo mío es diferente, mi ventana lo es.
Para mirar por mi ventana no necesito levantarme de mi mesa ni dar esos saltitos de alegría que dan mis compañeros. No necesito señalar a aquel pájaro que se ha posado en el charco para beber agua, ni los aviones que pasan.
No necesito ni siquiera abrir los ojos, sólo un poco de silencio.
Porque cuando logro estar en silencio, a veces incluso con los ojos cerrados, se abre la ventana más bonita que jamás habrías imaginado.
Lo malo de esta ventana es que sólo se abre para mi.
- ¡ Ojalá pudiera dejar que los demás vieran mi ventana!
Las palabras se escaparon de mi boca sin que me diera cuenta.
Creo que he gritado, pensé ya en silencio.
Entonces un señor muy mayor con los ojos grises y el pelo blanco se acerco hasta mi despacio y me dijo
-          ¿Sabes una cosa, pequeño? Sólo tienes que dejarla abierta.
Le miré algo extrañado, y sin decir nada más, ambos seguimos andando.
Poco después y tras un precioso paseo llegue a casa, subí corriendo las escaleras y saludé a mi abuela que había venido por sorpresa.
Ella, desde el sofá y antes de darme uno de los mejores abrazos que existen en el mundo, me dijo algo que nunca olvidaré.
-          Pablo, cuanta luz tienen hoy tus ojos, ¡qué alegría me da verte así!
Claro abuela, le contesté, es que hoy he dejado mi ventana abierta.

Karol Conti. ( Letra ANNA VIVES)

lunes, 19 de noviembre de 2012

Concurso atrévete cadena dial.

¿Qué harías si se acabara el mundo y te quedaras solo en la tierra? (premio pre-estreno FIN)

Supongo que saldría corriendo como Eduardo Noriega por una vacía Gran Vía de Madrid. No vería a nadie, ni a los unos ni a "los otros" y podría "volver" a hacer este recorrido una y otra vez.
Pasaría "los lunes al sol" y quizá dormiría en "el orfanato" en busca de "lo imposible" intentando escuchar "a tres metros sobre el cielo" o buscar algún "extraterrestre" "invasor".
Haría todo lo que siempre he soñado, sin olvidarme de apretar el "REC", escucharía el "silencio en la nieve" porque "todo es silencio".
Pasaría "10.000 noches en ninguna parte" y miraría "de tu ventana a la mía" buscando "luces rojas" o de cualquier otro color.
Y cada noche cerraría los ojos sintiendo que "tengo ganas de ti".

Karol Conti
PD: no he ganado. :(

martes, 6 de noviembre de 2012

CALVO


Podría haber salido corriendo detrás de aquel sombrero que rodaba por la calle, pero encambio, me quede disfrutando de su huida.
¡Detengan a ese sombrero!
Alguien grito desde la otra acera con cara de pocos amigos, en su cabeza una peluca mal colocada me hizo sonreír. 
No reparé en que vestía de uniforme hasta segundos después, cuando aquel joven policía ya corría detrás calle abajo.
Supe entonces que aquel sombrero era sin duda culpable de un grave delito, quiza complice del viento, pero culpable al fín y al cabo.
Metros arriba y apoyada en un portal, descubrí al testigo principal. Una joven guapísima, rubia con el pelo trenzado, sostenía entre sus manos una alianza, su cara desorpresa y el hecho de que no dejara de repetir aquella marca de atún, me convirtieron por una vez, en la mejor detective de mi barrio.

Karol Conti.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Cucharadas

- Pues a mi me encanta que llueva. Escuchabas en silencio y sostenías esa taza de chocolate caliente mientras las llamas iluminaban el salón desde la chimenea.
- ¿En serio?a mi ya no, se me mojan las botas.
No sabia si debía intentar buscarle algún sentido a aquella frase, así que me limité a comerme a cucharadas el
Chocolate.
- ¿Y lo bien que huele después? Dije tras dos o tres segundos de mirada perdida entre las llamas.
Por fin sonreíste y juntas nos comimos a cucharadas tu pesimismo.
Karol Conti

martes, 30 de octubre de 2012

Luna llena.

Hay veces que miramos al cielo y nos sentimos mas cerca y menos pequeños. Sentimos la necesidad de abrazarnos los unos a los otros o de estrechar nuestras manos en sinceros lazos.
A veces nos quedamos un rato en silencio mirando nuestras caras iluminadas por esa luz blanca y sonreímos sintiéndonos, una vez más, tan cerca de todo que ya nada significa lo mismo.
Somos unas manchas diminutas que coinciden, que tienen la suerte de estar viviendo en el mismo momento y al mismo tiempo.
Unas manchas diminutas con energía intensa, que en noches como esta brillan con la luna inmensa.
Karol Conti.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Batalla!

Tengo que acabar con todos. Estoy preparado para ello y ya no me importa no conocer los motivos o no tenerlos.
Se que nadie podrá detenerme de otra manera que terminando con mi vida, y estoy dispuesto a dar fin a la de cada uno de los que se interpongan en mi camino.
Es curioso lo poco que me importan sus vidas lo poco que empatizo con sus sentimientos...
Empieza la batalla y ni siquiera me preocupa que la sangre me salpique la cara.
Los mato a todos y el silencio reina ahora en esta ciudad derruida. Levanto mis brazos victorioso y disfruto de tan dantesca imagen, no hay nadie con quien compartir mi alegría, estoy completamente solo...
dejo el mando de la play sobre la mesa y llamo a mi hermano, él siempre ha sabido reconocer una buena partida.

lunes, 22 de octubre de 2012

Colores!

¿De qué color eres? Aquel pequeñín me miraba y esperaba a que contestara su pregunta.
Le sonreí y le contesté que dependía de la estación del año. El también sonrió pero después, algo más serio, continuo - pues dicen que yo soy negro. Ahora estiraba la mano delante de sus ojos que empezaban a humedecerse, dicen que soy negro porque ven mi piel ¡menuda cosa! me lo dicen como si yo no tuviera espejos o no mirara mi reflejo en los charcos antes de pisarlos.
El pequeño me miraba atento cuando le cogí la mano y se la lleve junto al corazón. ¿Negro dices? ¿Sientes este ruido? Son millones de colores golpeando tu pecho.
¿De verdad? Sonrió él ¿ Y como hago para que salgan?
Verás, estos colores son con los que pintas cada sonrisa, cada beso y cada abrazo, solo tú sabrás como usarlos.
Eres un pequeño con suerte.
Me rasco la barbilla y continuo, Si, un pequeño arcoiris ¡Menuda suerte!
¿Sabes qué? Me dijo entonces el pequeño, sabia que no eras de color blanco.
Y los dos, en silencio, nos dimos un abrazo de todos los colores.