sábado, 2 de febrero de 2013

Misión secreta


- Tienes un corazón que no es de este mundo.
Aquella frase me hizo temer que hubieran descubierto mi secreto y que peligrara mi trabajo. No quiero volver a la que un día fue mi casa porque ahora, La Tierra, me hace mucho más feliz. Quizá tuvo mucho que ver conocer a Lucía, llegar hasta ella aquel día en el quirófano cuando sus médicos pensaban que era imposible tanta complicación en una intervención tan simple, fue toda una suerte.
Recuerdo que la primera frase que oí, una vez instaurada en el pecho de quien hoy es sin duda mi mejor amiga, fue – ¡ a ver esta niña, que va entrar con un frenillo y se va a ir con un soplo!
En ese momento, conocí a su padre. Aquel grandullón se había colado en la sala empujando a un segurata, como él los llama, para pedir explicaciones  –¡ Mi hija lleva aquí 5 horas y nadie le ha dado una explicación a mi mujer! ¿Me vais a decir que pasa?
Su mujer, es Trini, una mujer pequeña pero con un gran corazón, quizá por eso a nadie le extraño que Lucia me tuviera a mí, porque con esos padres, ¿Quién iba a sospechar?
Ahora ya han pasado casi 27 años, Lucía va a cumplir 28 y juntos hemos logrado infinidad de cosas, tantas que incluso he ido aparcando algunas de las misiones que tenía cuando llegué.
Seguro que en lo primero que pensáis es en el amor, pues la verdad es que ha sido de lo más intenso, que Lucía leyera Bécquer desde bien pequeña me facilito mucho la labor. Pero lo mejor es que hemos ido evolucionando. Nunca ha tenido ningún tipo reparo en enamorarse sin importar las consecuencias o las condiciones, incluso a veces, eligiendo mal, me veía incapaz de decirle nada. ¿Cómo iba a no dejarme llevar ante semejantes sentimientos?
Es posible que en la evaluación, el día que tenga que regresar, me resten algún punto, porque debería haber sido capaz de hacerle olvidar o de cambiar de objetivo, pero es que… si leyerais lo que yo he leído…
Lucía es una escritora bastante habitual, todos dicen que es muy buena, y la verdad es que a mí me encanta escucharle leer en alto cada verso que escribe. Así que supongo que algo tengo que ver en que no deje de intentarlo, en que no cese su inspiración. Claro que ella se empeña en buscar otras explicaciones, musas les llama. Pero soy yo quien no se pierde ni una sola palabra de las que borra.
Bueno, el caso es que aquel día cuando escuché aquella frase, me quede de piedra, mis latidos cesaron el ritmo y temí haber sido descubierto sin haber concluido mi formación, sin haber logrado alguno de los objetivos más importantes que me encomendaron.
La voz, es María, una compañera de ilusiones y de trabajo de Lucía en el cole.  La verdad es que desde el primer momento supe que serían grandes amigas. No me preguntéis por qué, esas cosas las sabemos y punto, aunque Lucía tardó algo más en ver las cosas que yo veo en María, quizá porque había un nombre grabado a fuego, un nombre que hasta se convirtió en protagonista de su intento de novela, un nombre que ocupaba tanto espacio en mi que no me dejaba respirar, que me impedía actuar en cualquier aspecto de nuestra vida.
Pero ahora todo es diferente.
Enamorada de nuevo, pero de una manera totalmente nueva, por fin ha conocido a alguien especial, alguien único, que aun no es consciente de su magia, como no lo es mucha gente. Estoy convencido de que lo sabrá pronto.
Alguien que nos ha salvado de lo que probablemente hubiera sido un suspenso para mí y un final triste para Lucía.
Así que en este punto en que su mente no da vueltas en espiral hacia dentro sino que lo hace sólo hacia fuera aquella frase me paralizó por completo.
 Imaginaos todo lo que me perdería si alguien llega a conocer mi secreto. No puedo marcharme ahora, estoy demasiado unido al cuerpo de Lucía, a su mente…  sus sentimientos son exactos a los míos y me veo incapaz de separarme, ni siquiera soy capaz de mantener las distancias aun a riesgo de ser suspendido a mi vuelta.
-         - Tienes un corazón que no es de este mundo.
-          - Eso son tus ojos, mi corazón y yo somos de lo mas normalito.
Menos mal que Lucía siempre tiene una frase para todo, pienso mientras sonrio con ella y descanso tranquilo.
Karol Conti.

El intercambio

Lleva horas durmiendo en su cunita como un ángel. Me acerco despacio para no despertarle y le acaricio el pelo.
Entonces desaparece, se lo traga el colchón, mi mano permanece inmóvil en la cuna vacía.
Es la tercera vez que le explicó el mismo sueño a mi psicoanalista y la tercera vez que él concluye con un "necesitas un perro".
No entiendo como alguien puede comparar a un niño con un perro o con aquel conejo diminuto que me intento comprar mi hermana aquella tarde.
Lo que necesito es encontrar el momento justo para cambiar de carro al pequeñín de las pecas que cada día observo en el parque.
Karol Conti.

sábado, 19 de enero de 2013

Amigos para siempre.

Dicen que no es más que mi mundo, que no existe.
Mis profesoras no atienden a mis inventos, quizá cansadas de que no lleve ninguno a cabo, presos del papel. Pero no entienden que él no me deja. Se empeña en que no es el momento, que aún no podemos realizarlos.
¿ Por qué no les hablas de ti ? Le pregunto cada vez que me descubro castigado por su culpa o teniendo que pedir perdón por las cosas que hace.
Y entonces él, con aquella risa que me estremece, me recuerda que las cosas se hacen a su manera, y me deja ver en nuestros pensamientos de lo que sería capaz si decido desobedecerle, si me atrevo a contarle a alguien que existe.
Y es cierto, lleva tanto tiempo dirigiendo mis días que no le costaría nada convencer a todos de que soy yo, en lugar de él, el amigo invisible.
Karol Conti. 

Mientras suelto las pastillas en las hierbas altas, le
pregunto porqué no me las tomo y dejamos de ser amigos. Estoy cansado de llorar cuando me descubro castigado por su culpa o teniendo que pedir perdón por las cosas que hace.
Y entonces él, con aquella risa que me estremece, me recuerda que lleva tanto tiempo dirigiendo mis días que no le costaría nada convencer a todos de que soy yo, en lugar de él, el amigo invisible.

Karol Conti

Micro relatos concurso cadena ser.

"Mientras suelto las pastillas en las hierbas altas" me aseguro de que he andado lo suficiente desde el hospital.
Llevo dando este paseo cada tarde desde hace un mes. Vuelvo a echar otro vistazo atrás, esta vez como despedida. - Sin pastillas no durarías más de una semana.
Sonrío sabiendo lo equivocados que están los médicos. Tres semanas más han sido todo un récord.

"Mientras, suelto las pastillas en las hierbas altas". Él nunca ha tomado ninguna y yo ya estoy cansada de tomarlas. Esta claro que ha sido una buena idea, mama no se ha dado cuenta ni una sola vez en este mes, y Juan esta contentísimo, pronto él también las necesitará y volveremos a ser iguales.

"Mientras suelto las pastillas en las hierbas altas" me pregunto si no estaré equivocando el lugar. Tiene que ser eso, siempre he tenido problemas con la orientación. Además mi abuela lo dijo bien claro, estas pastillas resucitan a un muerto.

Karol Conti

domingo, 13 de enero de 2013

Piratas ( concurso cadena ser)

"A ver si consigue así que papá no haga más el indio". Siempre ha querido que él también sea un pirata, quizá desde que el oculista le pusiera ese parche en el ojo. Por eso le pidió a los reyes aquel loro estupendo, pero papá se empeña en ser distinto, siempre vestido con esas camisas largas y fumando en aquella estúpida pipa de la paz.
Hoy por fin ha recibido la pata de palo, hace tiempo que guarda un hacha bajo el colchón.
Karol Conti.

Cumpleaños

"A ver si consigue así que papá no haga más el indio" Nos hemos disfrazado todos con esas plumas de colores, hemos cantado canciones que ni conocíamos. Ahora mientras bailamos sobre el fuego esperamos que el abuelo acuda en nuestra ayuda. Vale que es su cumpleaños pero lo de cazar al gato del vecino y cocinarlo en la hoguera del patio... nos ha parecido demasiado.
Karol Conti. 

miércoles, 9 de enero de 2013

Disparo!

" Hoy mamá va a probar con una pistola" dice que no hay manera de hacerse oír, que siempre hemos sido unos salvajes, y la verdad es que tiene razón.
Nos coloca a todos en fila, pegados a la pared con las manos en la espalda, y cuando los nervios ya empiezan a llenar el lugar, aquel disparo irrumpe en la sala y nos hace correr como nunca.
Es cierto que no gané la carrera, pero segundo no está nada mal.

Karol Conti.
( Para concurso de la SER)