domingo, 22 de diciembre de 2013

Felicidad!

Fresas, una tarta llena de fresas, con un montón de chocolate escondiendo miles de fresas secretas colocadas sobre un bizcocho en forma de flor. La pequeña Inés no había dudado ni un segundo y aun seguía añadiendo fresas a su descripción de la felicidad mientras que Juan, sentado en silencio en su pupitre intentaba dibujar la suya. 
La maestra al verle tan concentrado se acerco hasta él y soprendida por su representacion le preguntó - Juan, ¿Por qué has dibujado una tormenta?si cuando llueve no podemos hacer nada, hace frío, se llena todo de barro... ¿Acaso no has entendido el ejercicio?
El niño levanto la vista del papel, sonrió a su maestra y le dijo... Porque está apunto de salir el arcoiris, mamá ya estará apunto de abrir la ventana y cerrar los ojos para tomar aire y decir "Qué bien huele" Papá ya habrá ido corriendo a por las botas de agua para que salgamos con él a pisar charcos y mi perro estará nervioso en la puerta moviendo el rabo, dispuesto a ganarnos la carrera a todos... 
Karol Conti. 
 

lunes, 15 de julio de 2013

Metamorfosis

"En lo que se convierte cuando no le tiene miedo a nadie" le transporta a un lugar donde se detiene el tiempo. 
Son pocas las ocasiones que encuentra para la metamorfosis, las calles están siempre llenas y sus rincones favoritos, ahora en verano, llenos de mosquitos. 
Pero cuando pasa, cuando deja de tener miedo, se transforma y puede volar hasta los rincones más bonitos, lejos de las calles llenas de bichos. Y allí paran el tiempo y giran y giran sin entenderlo, como un molinillo sin viento. 
Pero ahora en la soledad de una plaza llena de miradas, no hay nada más que susurros y frases inacabadas. 

Karol Conti 
( Para C ) 

domingo, 7 de abril de 2013

Mapache

Y aquel mapache salió de la habitación dando un salto por la ventana.
-¡ Miguel !- Grite, pero nadie contestaba. Sobre la mesa, un perrito caliente mordisqueado y lo que parecían miguitas hasta la ventana.
- ¡ Miguel! Volví a gritar.
En el suelo un palo viejo crujió bajo mi pie, al agacharme a cogerlo pude leer aquel papel arrugado.
" Tras unos parches negros, se encuentra el viejo sueño, vivir en el parque, mejor si se es mapache".
¿Miguel? Pregunte esta vez con un tono más débil y el papel aun entre mis manos, al observar en la repisa de la ventana al pequeño mapache. Entonces, miró la varita rota bajo mi pie, recogió la cola entre sus patas y siguió comiéndose el perrito que horas antes había dejado en su mesa.
Karol Conti (para A)

viernes, 22 de febrero de 2013

Prisas!

Me monté en aquel autobús sin saber a donde iba. No me importaba el destino porque sólo quería salir corriendo de aquel lugar. Dejarlo todo atrás. Tanta prisa llevaba que casi olvido la pequeña mochila que había preparado en aquellos cinco minutos de discusión con quien, por entonces, era la persona más importante de mi vida.
Una vez montada, recordé que me había dejado mi cuaderno de notas sobre la mesa.
- "Las prisas no son buenas". La voz de mi madre se coló en mis pensamientos como un pequeño pepito grillo. Da igual, pensé. Ya no hay vuelta atrás.
El viaje, se me hizo eterno, y eso que conseguí dormir un par de horas.
Al despertar, el autobús se había detenido. Un pequeño señor con gabardina y maletín subía por las escaleras. Se acercó hasta mí, me saludó y sacó una pequeña libreta del maletín. Fue en ese mismo momento cuando recordé que no había sacado el billete.
Karol Conti.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Coaching deportivo.

El partido más importante de la temporada y ahí estábamos esperando a que mi entrenador nos diese "la charla" como si fuesen las espinacas de Popeye.
En el vestuario las paredes sudaban el nerviosismo que alguna había intentado quitarse con una ducha.
- Escuchadme todas, porque esto, os hará ganar.
Era la primera frase de aquel discurso, y para mí, paró el tiempo. Pude entonces observar aquello como si fuese una fotografía que aún guardo en mi memoria.
A mi lado Ana, sentada con las manos vendadas permanecía mirando al suelo, concentrada en cada una de las palabras. Junto a la puerta estaba Eva, ella siempre se levantaba y seguía el ritmo con el balón en los pies. Algunas, como Sara, miraban atentas a los ojos del mister, tratando de traspasar su discurso, de captar su esencia.
Me fijé entonces en mi entrenador, en como movía las manos de un lado a otro. Gesticulaba y hablaba en un tono alto y atropellado. Buscaba contacto visual con las que le miraban atentas y sonreía ante aquellas que miraban al suelo o a cualquier otra parte. Y entonces, antes de pronunciar la última frase, cogió el balón que tenía Eva y se lo pasó de una mano a otra, una vez por cada palabra. Justo después de devolvérselo a los pies, terminó su discurso con un
- ¡No se trata de ganar, se trata de sentirse ganadoras!
¿El partido? Lo ganamos, pero desde el mismo momento en que, a nuestra manera, prestamos la máxima atención a "la charla" convirtiéndola en las espinacas de Popeye.
Karol Conti.

martes, 19 de febrero de 2013

Cuentacuentos

-¿Un peluche? Pero si tiene al menos cuarenta.
-Lo se mamá pero es su cumpleaños y a él le encantan.
- Podríamos cogerle un par de cuentos ¿ no crees?
- No cuentos no, para eso tiene sus muñecos. En su cabeza hay miles de historias lo que pasa que no sabe aún como contarlas.
Llené la bolsa de peluches fantásticos y nos dirigimos a Ávila para la fiesta.
Al llegar, vi a Juan al fondo de la habitación rodeado de sus regalos, salté por encima de ellos para darle los míos.
Y Mientras intentaba descubrir que nuevo cuento estaba creando Juan, escuche a los adultos hablar sobre algo llamado autismo.
Karol Conti.
(Concurso el autismo cuenta. "Cuarenta","cuentos","Ávila" y "autismo")

lunes, 4 de febrero de 2013

La princesa de las nubes.

Miguel las nubes no son rosas. La pequeña Inés siempre intentaba corregir a su hermano.
- ¿ De verdad? ¿Entonces qué es eso?
Ahora los dos corrían hacia la ventana con los ojos bien abiertos.
En el cielo, una nube rosa como de algodón, flotaba entre nubes blancas.
La nube estaba rodeada de un fino hilo blanco que descendía hacia el suelo. En su extremo, una princesa descansaba suspendida.
- ¡La princesa de las nubes! Gritó Inés, mientras abandonaba el cuarto escaleras abajo.
- ¡Espera Inés, me la he encontrado yo, es mía!
La madre, al oír al pequeño Miguel, tomó cartas en el asunto - Inés si lo ha encontrado tu hermano deja que se lo quede.
Pero la pequeña Inés ya había salido al jardín e intentaba subirse al Manzano para alcanzar a la princesa.
Al ver a los dos pequeños, la princesa de las nubes, les ayudó a subir.
- Hola chicos, bienvenidos a mi nube.
La princesa había sentado a ambos niños en la nube rosa, pero ella seguía colgando de aquel finísimo hilo.
- Gracias, dijo Inés.
Pero Miguel, que siempre había sido un niño muy curioso, no tardo ni un segundo en preguntarle ¿ por qué estas colgando de ese hilo?
- Verás Miguel, llevo unos años viviendo en la nube, disfrutando de la comodidad de mis sueños.
- Claro Miguel las nubes están hechas de sueños, interrumpió Inés tratando de parecer la hermana mayor.
- ¿ Entonces ya no quieres soñar? Siguió preguntando Miguel.
Bueno, en realidad es que los sueños de esta nube han perdido un poco de fuerza, y no estoy segura de que puedan sostenerme.
- Pero si sujetan este hilo... ¡Podrán contigo! esta vez era la pequeña Inés quien parecía interesada en la historia.
- Verás Inés, continuó la princesa, el hilo lo he atado yo porque no quiero abandonar esta nube de sueños, pero cada vez es más fino.
Miguel que llevaba un rato callado hizo la pregunta que todos estáis pensando ¿ por qué la nube puede con nosotros?
- Porque uno de mis sueños, era llegar a conoceros.
La madre de Miguel y de Inés, irrumpió entonces en el cuarto - niños ¿que estáis mirando por la ventana? Llevo un rato esperando para que bajéis a comer, ¿no me habéis oído?
En el cielo solo nubes blancas llenas de sueños.
Karol Conti.